La historia del puma, el león Americano.
Cazador aónikenk matando un puma, (1870). Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-70875.html

La historia del puma, el león Americano.

El puma no ruge, pero derriba guanacos. Este felino sobrevivió a la extinción de la megafauna, recolonizó un continente entero y hoy sigue moldeando el ecosistema americano, aunque casi nunca lo veamos. Te cuento su historia.

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¿Sabías que el puma no ruge? Uno pensaría que por su tamaño rugería como otros grandes felinos, como el león del inicio de las películas o el tigre Khan del libro de la selva. Pero no, puede derribar a un guanaco, pero no ruge, sino que bufa, gruñe, silba, incluso ronronea como los gatos que quizás están durmiendo en tu sillón. Esto es porque le falta el hueso hioides elástico y la laringe especializada que permite rugir a los otros felinos. En realidad, sus parientes vivos más cercanos son el yaguarandí y el guepardo (Culver et al., 2000).

Así que, en cierta forma, el puma es un primo lejano, y mucho más grande, de tu gatito doméstico, con una historia de supervivencia que atraviesa continentes. Te invito a escuchar el ronroneo del puma patagónico publicado por la Fundación Cerro Guido:

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Ronroneo de pumas obtenido por Fundación Cerro Guido, a través de una cámara trampa, en la Patagonia.


Un felino de un solo color, en todo el continente

El puma, también llamado león o león americano, como lo conozcas en tu país, pertenece al orden Carnivora, y a la familia Felidae. Su nombre científico es Puma concolor, en donde concolor significa "de un solo color". Lo que es verdad, posee un pelaje parejo de color gris rojizo, aclarándose hacia vientre, aunque el tono es variable dependiendo de su hábitat o incluso entre hermanos de la misma camada (IUCN Cat Specialist Group).

Lo más impresionante es su distribución: el puma tiene una de las distribuciones más amplias entre los mamíferos terrestres, se extiende desde el Yukón, en Canadá, hasta el Estrecho de Magallanes (Culver et al., 2000). Adaptándose a ambientes completamente distintos: vive en desiertos y en selvas tropicales, en la estepa patagónica y en bosques templados, desde el nivel del mar hasta los Andes del sur de Perú (Nielsen et al. 2015). Sin exagerar, es un felino "a todo terreno", ¿increíble no?

UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) 2015. Alcance Geográfico: Puma concolor. Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN. Versión 2025-2

Una historia de casi extinción y recolonización

Para conocer los inicios del puma hay que viajar muy en el pasado. Todo empieza en Sudamérica, lugar de origen del puma. El linaje del puma, integrado por el yaguarundí y el guepardo africano, se separó del resto de los felinos hace unos 6,7 millones de años atrás (Chimento & Dondas, 2017). Ese mismo linaje llegó a Sudamérica desde Norteamérica durante el Gran Intercambio Biótico Americano, cuando el istmo de Panamá conectó ambos continentes.

El registro fósil más antiguo del Puma concolor proviene del sur, un cráneo del Pleistoceno Temprano-Medio encontrado en la costa del Mar de Plata, Argentina (Chimento & Dondas, 2017). Es decir, mientras en Norteamérica rondaba el "puma" o "falso guepardo" o Miracinonyx, hoy extinto, el puma de hoy en día ya habitaba Sudamérica.

Cráneo de puma, Pleistoceno Temprano-Medio (Chimento & Dondas, 2017).

Los pumas estuvieron a punto de desaparecer. Durante el Pleistoceno tardío, cuando se extinguió gran parte de la megafauna americana, las poblaciones de puma sufrieron un gran declive demográfico en toda su distribución (Matte et al., 2013). Pero no se extinguieron.

Durante ese período, el puma no estaba solo: convivía con una comunidad de grandes carnívoros hoy extintos, como los dientes de sable (Smilodon), osos de cara corta (Arctotherium) y cánidos como Protocyon troglodytes, con quienes competía por presas (Manzuetti et al., 2022). Cuando la megafauna se extinguió, esta compleja red de carnívoros desapareció casi por completo y el puma fue de los pocos sobrevivientes.

Esa resiliencia quedó registrada en su propia genética: el análisis de ADN de 186 individuos de todo el continente muestra que la mayor diversidad genética de la especie se conservó en Sudamérica y que fue desde aquí que la población se expandió demográficamente durante el Holoceno, hace unos 8000 años (Matte et al., 2013).

Esta expansión ocurrió primero en Sudamérica y luego el puma recolonizó Norteamérica (Matte et al., 2013), donde no hay mucho registro fósil y data de hace unos 400 mil años atrás (Chimento & Dondas, 2017).

En palabras simples: el puma sobrevivió a la extinción y recolonizó medio continente desde nuestro hogar, Sudamérica.

Linea de tiempo sobre hitos históricos del Puma concolor. Elaboración propia.

Subespecies: de 32 a 2.

Durante mucho tiempo, los científicos describieron 32 subespecies del puma, cada una con su nombre y territorio, con base en su apariencia y en donde habitaban (Hornocker & Negri, 2010). Puede parecer una cifra excesiva, pero el escenario cambió cuando llegó a instalarse al escritorio científico la genética moderna. Resultó que la mayoría de las subespecies eran muy similares genéticamente como para justificar una separación en tantas subespecies.

En el año 2000 se redujeron de 32 subespecies a 6 grupos genéticos (Culver et al. 2000). Y más adelante, en 2017, el grupo de especialistas en felinos de la UICN, reconoció oficialmente solo dos subespecies: una en Norteamérica (Puma concolor cougar) y una Sudamericana (Puma concolor concolor), en donde esta última se considera la población ancestral, la original (Kitchener et al., 2017).

Imagen de la izquierda: P.c. cougar. ©ryan_pennesi_photography. Imagen de la derecha: P.c. concolor. ©Eduardo Minte.

Amenazas que enfrenta el gran felino

Hoy la UICN clasifica al puma como especie en "Preocupación Menor" (Nielsen et al., 2015), mientras que en Chile la clasificación vigente a nivel nacional es "Casi Amenazada" (MMA, 2010). Lamentablemente, esta gran especie está en declive en Latinoamérica (Nielsen et al., 2015). Peor aún, en el este de Estados Unidos fue prácticamente erradicada tras la colonización europea, perdiendo casi la mitad de su distribución original. En Florida sobrevive una subpoblación aislada y en peligro.

Destrucción y fragmentación del hábitat

Sus grandes amenazas son la destrucción y fragmentación del hábitat, la persecución humana y las carreteras. Estas últimas son una trampa mortal para los pumas más jóvenes que están en busca de su propio territorio. La buena noticia es que la especie está protegida en gran parte de su rango de distribución, con prohibición de caza en casi toda Argentina, en todo Brasil, Bolivia, Chile, Colombia y Costa Rica, entre otros. En Chile, el puma tiene veda indefinida desde 1980, junto a otros felinos nativos como la guiña y el gato colocolo (Iriarte & Jaksic, 2012).

Conflicto con la ganadería

Otra rama de sus amenazas es el conflicto con la ganadería, uno de los roces más antiguos entre el humano y los carnívoros. En la Patagonia, el pastoreo tradicional de ovejas a campo abierto sufre pérdidas que se atribuyen, sobre todo, al puma, lo que ha alimentado siglos de persecución.

Pero la ciencia aporta información importante. Un estudio sobre conflictos entre carnívoros y ganado en Chile encontró que, si bien el puma es el depredador señalado con más frecuencia, una buena parte de los ataques al ganado y a las aves de corral también involucra a zorros y, para sorpresa de algunos, a perros asilvestrados (Rodríguez et al. 2019). Lo bueno es que existen variadas opciones para solucionar el conflicto sin necesidad de matar al puma: perros guardianes de ganado, corrales nocturnos, patrullaje, entre otros. Coexistir es posible, además, nos conviene a todos.


Por qué el puma es importante

Es fundamental que todos entendamos esta parte. El puma es un depredador tope, lo que lo convierte en una pieza clave para el ecosistema. Se adapta increíblemente: a lo largo de su distribución se ha documentado que consume al menos 232 especies de presas distintas (Murphy et al., 2022). Entonces, al consumir herbívoros, regula su abundancia, lo que influye indirectamente sobre la vegetación y por ende en todo el equilibrio del paisaje.

Los científicos lo describen como especie paraguas, porque proteger al puma y su enorme territorio significa proteger cientos de otras especies que interactúan con él (LaBarge et al., 2022). Cuidar al puma es equivalente a cuidar un ecosistema entero.

Puma concolor. © Web

El puma, un sobreviviente

El puma, una gran especie, lleva millones de años haciendo lo suyo. Sobrevivió a la extinción de la megafauna, recolonizó un continente, se adaptó al desierto y a la nieve, y hoy sigue aquí con nosotros. Casi siempre sin que lo veamos, regulando un ecosistema completo.

Este león que no ruge, sino que ronronea, no necesita que le tengamos miedo ni que lo idealicemos. Necesita espacio natural, corredores en donde moverse, carreteras en donde la gente ande con precaución, tolerancia y empatía.

Te invito a comentar qué sabes tú de esta increíble especie. Cuéntame algún dato curioso o experiencia. ¡Me encantaría leerlo!

Bibliografía

Culver, M., Johnson, W. E., Pecon-Slattery, J. & O'Brien, S. J. (2000). Genomic ancestry of the American puma (Puma concolor). Journal of Heredity, 91(3), 186–197.

IUCN Cat Specialist Group — Living Species: Puma. https://www.catsg.org/living-species-puma

Nielsen, C., Thompson, D., Kelly, M. & López-González, C. A. (2015). Puma concolor. The IUCN Red List of Threatened Species 2015: e.T18868A97216466.

Chimento, N. R. & Dondas, A. (2017). First Record of Puma concolor (Mammalia, Felidae) in the Early-Middle Pleistocene of South America. Journal of Mammalian Evolution, 25(3), 381–389.

Matte, E. M., Castilho, C. S., Miotto, R. A., Sana, D. A., Johnson, W. E., O'Brien, S. J., de Freitas, T. R. O. & Eizirik, E. (2013). Molecular evidence for a recent demographic expansion in the puma (Puma concolor) (Mammalia, Felidae). Genetics and Molecular Biology, 36(4), 586–597.

Manzuetti, A., Jones, W., Ubilla, M. & Perea, D. (2022). New record of Puma concolor Linnaeus, 1771 (Carnivora, Felidae) for the Late Pleistocene of Uruguay and its paleoecological significance. Andean Geology, 49(3), 445–462.

Iriarte, A. & Jaksic, F. (2012). Los Carnívoros de Chile. Ediciones Flora & Fauna Chile Ltda., 235 pp.

Hornocker, M. & Negri, S. (eds.) (2010). Cougar: Ecology and Conservation. University of Chicago Press.

Kitchener, A. C. et al. (2017). A revised taxonomy of the Felidae. The final report of the Cat Classification Task Force of the IUCN Cat Specialist Group. Cat News, Special Issue 11.

Ministerio del Medio Ambiente (MMA) (2010). Ficha de Especie: Puma concolor. Séptimo Proceso de Clasificación de Especies según RCE. https://clasificacionespecies.mma.gob.cl/wp-content/uploads/2019/10/Puma_concolor_P07.pdf

Rodríguez, Valeska; Poo-Muñoz, Daniela A.; Escobar, Luis E.; Astorga, Francisca; and Medina-Vogel, Gonzalo (2019). "Carnivore-Livestock Conflicts in Chile: Evidence and Methods for Mitigation," Human–Wildlife Interactions: Vol. 13: Iss. 1, Article 10.

Murphy, S. M. et al. (2022). Dietary patterns of a versatile large carnivore, the puma (Puma concolor). Ecology and Evolution, 12(6).

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