Aquí te entregamos un resumen de porque y como ocurre este fenómeno.
La Temperatura y La Velocidad del sonido
En el aire, la velocidad del sonido aumenta aproximadamente 0,6 m/s por cada grado Celsius que sube la temperatura. La fórmula aproximada es:

Esto ocurre porque al calentarse el aire, las moléculas se mueven más rápido y transmiten las vibraciones con mayor agilidad. A 0 °C el sonido viaja a unos 331 m/s; a 20 °C, a unos 343 m/s; a 30 °C, alrededor de 349 m/s.
La Temperatura y La Distancia Recorrida
La temperatura por sí sola no hace que el sonido "llegue más lejos" de forma directa, pero sí cambia su trayectoria y alcance efectivo a través de varios mecanismos:
Refracción por gradientes térmicos. Cuando hay capas de aire a distintas temperaturas, el sonido se curva hacia la zona más fría (donde viaja más lento). En un día soleado, el aire cerca del suelo está más caliente que el de arriba, así que las ondas se curvan hacia arriba y se "escapan", reduciendo el alcance a nivel del oyente. En cambio, en una noche fría con inversión térmica (aire frío abajo, cálido arriba), las ondas se curvan hacia el suelo y el sonido se oye mucho más lejos. Por eso en noches frías se escuchan trenes o campanas a kilómetros.

Absorción atmosférica. El aire absorbe energía sonora, sobre todo en frecuencias altas. La absorción depende de la temperatura y de la humedad combinadas: en aire frío y seco, las altas frecuencias se atenúan más rápido; en aire templado y húmedo, viajan más lejos.
Densidad del medio. Al aumentar la temperatura, el aire se vuelve menos denso. Eso reduce ligeramente la impedancia acústica y modifica cómo se acopla la energía a través del medio, aunque el efecto sobre la distancia es menor que el de la refracción.
En resumen
La temperatura cambia la velocidad del sonido (más caliente = más rápido), pero su impacto más notable sobre la distancia recorrida es a través de la refracción: los gradientes verticales de temperatura curvan las ondas y determinan si el sonido se concentra cerca del suelo o se dispersa hacia arriba.
Por eso un mismo sonido puede oírse a 200 metros al mediodía y a varios kilómetros en una madrugada fría y tranquila.
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