La fragilidad que no es de la naturaleza
Solemos creer que dañar un ecosistema atenta contra la fragilidad de la naturaleza. Pero Chernóbil demuestra lo contrario: décadas después, la zona de exclusión rebosa de vida silvestre. La fragilidad real es la nuestra. Sobre resiliencia, límites y la humildad de cuidar por autoconservación.